El Castro de Las Cogotas
Hoy voy a hablaros de este castro, en la provincia de Ávila. El recuerdo de Argantonios nos hace tener gran predilección por los lugares de tinte prerromano, y así aprovechando una visita que hice, junto a Ismael y Sonia, a la ciudad de la impresionante muralla, la antigua Abula, y tras la comida y un pequeño paseo emprendimos rumbo a este castro que fue de los antiguos vettones, ese pueblo céltico que ocupó las actuales provincias de Ávila, Salamanca, y parte de Cáceres, Toledo, incluso una pequeña parte de la provincia de Madrid, y que nos dejaron sus características esculturas zoomorfas en granito, los conocidos como verracos, entre los que se encuentran los populares Toros de Guisando, aunque existen muchos otros
disiminados por distintos lugares de lo que fue zona de influencia de estas gentes, y así hay otro bien conocido junto al puente romano de Salamanca, donde el ciego del Lazarillo de Tormes golpeó la cabeza de Lázaro diciendole "necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo", ésto tras haberle dicho anteriormente que acercara el oido al toro, pues un ruido iba a oir dentro de él.

Toro del Puente romano de Salamanca
Para llegar a La Cogotas desde Ávila hay que tomar la carretera de Salamanca
(N-501), para pocos kilómetros después tomar una carretera comarcal (Av-812) rumbo a Cardeñosa, municipio donde se encuentra este antiguo poblamiento.
Justo unos kilómetros antes de llegar a Cardeñosa nos desviamos a la derecha en un camino donde un cartel indica claramente la existencia de este yacimiento arqueológico.

El camino es precioso, es de al menos dos o tres kilómetros, y ahí se puede apreciar el característico paisaje abulense de rocas de granito y bosques de encina, y uno se pone a imaginar, como casi siempre que se visita un lugar de éstos, si el horizonte que contempla es parecido al que percibían los oriundos de este castro hace más de dos mil años, queriendo uno creer que sí, pues afortunadamente muchos de estos poblamientos que fueron abandonados se encuentran en lugares bastante alejados de lo urbanizado, aunque siempre, buscando una mayor aproximación a lo que pudo ser, uno se pone a sumar arbolitos a la visión real que contempla, pues ya se sabe que mucho es lo que se ha desforestado desde entonces. De todas formas la construcción de la presa sobre el río Adaja que se concluyó hace apenas trece años, en 1994, ha cambiado totalmente el paisaje del entorno al castro, e incluso una parte que encerraba el segundo recinto amurallado del castro, quedó inundada. Así nos conto muy amablemente el señor que trabajaba en el castro de Las Cogotas como guía y cuidador del mismo. Daba gusto oirle hablar sobre el castro de Las Cogotas y todos los circundantes, pues en un radio de no muchos kilómetros alrededor de la capital de la provincia se encuentran varios castros vettones, así el de Ulaca, con su famoso altar de los sacrificios rupestre, además que es el mayor castro celta de Europa, pues sus murallas encerraban unas 80 hectáreas, el de la Mesa de Miranda en Chamartín de la Sierra, que según nos dijo era su favorito en la provincia de Ávila,
pues se encuentra mejor conservado que el resto debido a que allí no hubo tantos canteros como en Las Cogotas, que hasta hace apenas treinta años seguían extrayendo granito del castro y que el ganado que por allí ha venido pastando es más bien ovino y no bovino como en éste, que al ser animales más pesados han dañado mayormente el terreno. También nos habló de otros como el de Los Castillejos en Sanchorreja, muy cerca del de La Mesa de Miranda, y ya más lejano, en un paraje impresionante en pleno Gredos, el de El Raso en Candeleda. Pero su castro vettón favorito, según nos dijo, era el de Yecla la Vieja, ya fuera de Ávila, en la provincia de Salamanca. Visto nuestro interés en todo lo relacionado con Las Cogotas y el mundo vettón, nos regaló un cuaderno editado por la diputación de Ávila sobre el Castro de Las Cogotas de Rosa Ruiz Entrecanales, de una colección llamada Cuadernos de Patrimonio Abulense, del que el de Las Cogotas es el nº4 (el nº 1 está dedicado a los verracos, el nº2 al Castro de la Mesa de Miranda y el nº 3 al Castro de Ulaca, espero poder conseguirlos) de donde he tomado unas fotos de esas ilustraciones (no dispongo de escáner), que tanto me gustan, y donde se recrea como pudo ser la vida y las construcciones en esos poblamientos antiguos según la información adquirida sobre el terreno. Tengo pendiente recibir las fotos de la cámara de Ismael y Sonia que hicimos en el castro, en cuanto las reciba serán puestas en este mismo post, así que mientras tanto, ahí os pongo las fotos de estas recreaciones de Sonsoles Arribas.










Con este señor hablamos también sobre temas prerromanos de los que habíamos charlado en el viaje previamente entre nosotros, como la cuestión tan curiosa de las diferenciaciones paisajísticas que parecen marcar las propias fronteras entre las distintas etnias prerromanas, al menos en la zona central de la península, que es la que mayormente conozco, así el paisaje vettón es bastante distinto al carpetano, y el carpetano a su vez lo es del de la Celtiberia, están totalmente individualizados y es como si estas gentes al llegar a lugares que no les resultaban familiares paisajisticamente, no se aventuraran a adentrarse en ellos, los vieran como algo ajeno y como tal respetaran su pertenencia a otros pueblos, no tenían ningún afán invasionista, imperialista o colonialista como si ocurrió con otros pueblos antiguos, aunque eso no indica naturalmente que no tuvieran sus guerras y sus alianzas, así el pueblo vettón, aparte de ser un pueblo eminentemente ganadero, eran conocidos como grandes guerreros, había un gran culto al guerrero, y así se cree, que el propio término celta 'vettón' significaba "luchador" o "hombre de la guerra". Esta diferenciación paisajística mencionada, es una visión curiosa que acude a la mente de uno cuando se piensa en la geografía humana anterior a la llegada de los itálicos y que trasciende a las propias barreras geográficas como son las montañas que separan unos valles de otros. También nos habló que desde el 2001, cuando se inauguró la exitosa exposición Celtas y Vettones en Ávila, y que incluía visitas guiadas a los castros vettones, exposición a la que asistí con mi gran amigo Alfredo, hay una mayor sensibilidad por parte de las instituciones por velar por este patrimonio histórico, lo cual supone algo muy positivo al respecto. Nos explicó la diferenciación entre lo que se conoce como Cogotas I y Cogotas II, pues hubo hasta tres momentos fundacionales del poblamiento, pero sobre todo se menciona a estos dos, el primero que correspondería al Bronce final, y el segundo a la Segunda Edad del Hierro, y que han quedado como términos acuñados para definir estos dos periodos históricos en toda la Península Ibérica, algo similar a lo que ocurre a nivel europeo con los períodos del Hallstatt y la Têne. Y por supuesto nos habló del primer arqueólogo que estudió y excavó el yacimiento en los años treinta del siglo pasado, el ilustre Juan Cabré, aunque anteriormente hubo un erudito local que ya se preocupó por Las Cogotas, Fausto Rico. Y ya en los 80 Gonzalo Ruiz Zapatero volvió a excavar, al igual que en 2004 Rosa Ruiz Entrecanales. Juan Cabré fue el que diferenció esos dos periodos en el poblamiento (Cogotas I y Cogotas II), y fue también el que excavó cientificamente la Necrópolis de Las Cogotas, que se encuentra a la izquierda del camino poco antes de llegar al castro, a unos 300 metros. Ahí quedan tumbadas muchas de las piedras que servían para marcar los distintos enterramientos, otros muchas se han expoliado para fines constructivos.

Juan Cabré

Por último, como dato interesante diremos que este señor de unos cuarenta años, que era natural de Navaluenga, nos dijo que el verraco, un cerdo, que se encuentra en la Plaza del Alcázar de Ávila, y que vimos por la mañana, es originario del Castro de Las Cogotas.

Verraco en la Plaza del Álcazar, Ávila. Originario del Castro de Las Cogotas.
Fue muy agradable visitar y pasar las últimas horas de la tarde del reivindicativo primero de mayo (desgraciadamente más festivo y testimonial que otra cosa en los tiempos que corren) en ese castro del que tanto había oido hablar y conocer a esta persona que tan amablemente nos explicó este yacimiento. Nos quedan pendientes las visitas al resto de castros vettones, aunque yo ya visité hace unos años el de Ulaca, y practicar lo que hoy en día se viene conociendo, quizás pedantemente, como arqueoturismo, aunque bendita pedantería, pues todo lo que sea el crecimiento de dicha actividad de ocio, va a traer un mayor cuidado de estos yacimiento por parte de las instituciones pertinentes, o al menos eso se puede esperar en un principio.
Un saludo y hasta la próxima.
P.D. Ahí van unos links bastante interesantes:
http://www.fotoaleph.com/Exposiciones/Verracos/Verracos-index1.html#Verracos
http://www.castrosyverracos.com/
Objetos de la Exposición Celtas y Vettones de 2001:
http://www.coloredhome.com/celtas/celtas.htm
disiminados por distintos lugares de lo que fue zona de influencia de estas gentes, y así hay otro bien conocido junto al puente romano de Salamanca, donde el ciego del Lazarillo de Tormes golpeó la cabeza de Lázaro diciendole "necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo", ésto tras haberle dicho anteriormente que acercara el oido al toro, pues un ruido iba a oir dentro de él.

Toro del Puente romano de Salamanca
Para llegar a La Cogotas desde Ávila hay que tomar la carretera de Salamanca
(N-501), para pocos kilómetros después tomar una carretera comarcal (Av-812) rumbo a Cardeñosa, municipio donde se encuentra este antiguo poblamiento.
Justo unos kilómetros antes de llegar a Cardeñosa nos desviamos a la derecha en un camino donde un cartel indica claramente la existencia de este yacimiento arqueológico.
El camino es precioso, es de al menos dos o tres kilómetros, y ahí se puede apreciar el característico paisaje abulense de rocas de granito y bosques de encina, y uno se pone a imaginar, como casi siempre que se visita un lugar de éstos, si el horizonte que contempla es parecido al que percibían los oriundos de este castro hace más de dos mil años, queriendo uno creer que sí, pues afortunadamente muchos de estos poblamientos que fueron abandonados se encuentran en lugares bastante alejados de lo urbanizado, aunque siempre, buscando una mayor aproximación a lo que pudo ser, uno se pone a sumar arbolitos a la visión real que contempla, pues ya se sabe que mucho es lo que se ha desforestado desde entonces. De todas formas la construcción de la presa sobre el río Adaja que se concluyó hace apenas trece años, en 1994, ha cambiado totalmente el paisaje del entorno al castro, e incluso una parte que encerraba el segundo recinto amurallado del castro, quedó inundada. Así nos conto muy amablemente el señor que trabajaba en el castro de Las Cogotas como guía y cuidador del mismo. Daba gusto oirle hablar sobre el castro de Las Cogotas y todos los circundantes, pues en un radio de no muchos kilómetros alrededor de la capital de la provincia se encuentran varios castros vettones, así el de Ulaca, con su famoso altar de los sacrificios rupestre, además que es el mayor castro celta de Europa, pues sus murallas encerraban unas 80 hectáreas, el de la Mesa de Miranda en Chamartín de la Sierra, que según nos dijo era su favorito en la provincia de Ávila,
pues se encuentra mejor conservado que el resto debido a que allí no hubo tantos canteros como en Las Cogotas, que hasta hace apenas treinta años seguían extrayendo granito del castro y que el ganado que por allí ha venido pastando es más bien ovino y no bovino como en éste, que al ser animales más pesados han dañado mayormente el terreno. También nos habló de otros como el de Los Castillejos en Sanchorreja, muy cerca del de La Mesa de Miranda, y ya más lejano, en un paraje impresionante en pleno Gredos, el de El Raso en Candeleda. Pero su castro vettón favorito, según nos dijo, era el de Yecla la Vieja, ya fuera de Ávila, en la provincia de Salamanca. Visto nuestro interés en todo lo relacionado con Las Cogotas y el mundo vettón, nos regaló un cuaderno editado por la diputación de Ávila sobre el Castro de Las Cogotas de Rosa Ruiz Entrecanales, de una colección llamada Cuadernos de Patrimonio Abulense, del que el de Las Cogotas es el nº4 (el nº 1 está dedicado a los verracos, el nº2 al Castro de la Mesa de Miranda y el nº 3 al Castro de Ulaca, espero poder conseguirlos) de donde he tomado unas fotos de esas ilustraciones (no dispongo de escáner), que tanto me gustan, y donde se recrea como pudo ser la vida y las construcciones en esos poblamientos antiguos según la información adquirida sobre el terreno. Tengo pendiente recibir las fotos de la cámara de Ismael y Sonia que hicimos en el castro, en cuanto las reciba serán puestas en este mismo post, así que mientras tanto, ahí os pongo las fotos de estas recreaciones de Sonsoles Arribas.
Con este señor hablamos también sobre temas prerromanos de los que habíamos charlado en el viaje previamente entre nosotros, como la cuestión tan curiosa de las diferenciaciones paisajísticas que parecen marcar las propias fronteras entre las distintas etnias prerromanas, al menos en la zona central de la península, que es la que mayormente conozco, así el paisaje vettón es bastante distinto al carpetano, y el carpetano a su vez lo es del de la Celtiberia, están totalmente individualizados y es como si estas gentes al llegar a lugares que no les resultaban familiares paisajisticamente, no se aventuraran a adentrarse en ellos, los vieran como algo ajeno y como tal respetaran su pertenencia a otros pueblos, no tenían ningún afán invasionista, imperialista o colonialista como si ocurrió con otros pueblos antiguos, aunque eso no indica naturalmente que no tuvieran sus guerras y sus alianzas, así el pueblo vettón, aparte de ser un pueblo eminentemente ganadero, eran conocidos como grandes guerreros, había un gran culto al guerrero, y así se cree, que el propio término celta 'vettón' significaba "luchador" o "hombre de la guerra". Esta diferenciación paisajística mencionada, es una visión curiosa que acude a la mente de uno cuando se piensa en la geografía humana anterior a la llegada de los itálicos y que trasciende a las propias barreras geográficas como son las montañas que separan unos valles de otros. También nos habló que desde el 2001, cuando se inauguró la exitosa exposición Celtas y Vettones en Ávila, y que incluía visitas guiadas a los castros vettones, exposición a la que asistí con mi gran amigo Alfredo, hay una mayor sensibilidad por parte de las instituciones por velar por este patrimonio histórico, lo cual supone algo muy positivo al respecto. Nos explicó la diferenciación entre lo que se conoce como Cogotas I y Cogotas II, pues hubo hasta tres momentos fundacionales del poblamiento, pero sobre todo se menciona a estos dos, el primero que correspondería al Bronce final, y el segundo a la Segunda Edad del Hierro, y que han quedado como términos acuñados para definir estos dos periodos históricos en toda la Península Ibérica, algo similar a lo que ocurre a nivel europeo con los períodos del Hallstatt y la Têne. Y por supuesto nos habló del primer arqueólogo que estudió y excavó el yacimiento en los años treinta del siglo pasado, el ilustre Juan Cabré, aunque anteriormente hubo un erudito local que ya se preocupó por Las Cogotas, Fausto Rico. Y ya en los 80 Gonzalo Ruiz Zapatero volvió a excavar, al igual que en 2004 Rosa Ruiz Entrecanales. Juan Cabré fue el que diferenció esos dos periodos en el poblamiento (Cogotas I y Cogotas II), y fue también el que excavó cientificamente la Necrópolis de Las Cogotas, que se encuentra a la izquierda del camino poco antes de llegar al castro, a unos 300 metros. Ahí quedan tumbadas muchas de las piedras que servían para marcar los distintos enterramientos, otros muchas se han expoliado para fines constructivos.

Juan Cabré

Por último, como dato interesante diremos que este señor de unos cuarenta años, que era natural de Navaluenga, nos dijo que el verraco, un cerdo, que se encuentra en la Plaza del Alcázar de Ávila, y que vimos por la mañana, es originario del Castro de Las Cogotas.

Verraco en la Plaza del Álcazar, Ávila. Originario del Castro de Las Cogotas.
Fue muy agradable visitar y pasar las últimas horas de la tarde del reivindicativo primero de mayo (desgraciadamente más festivo y testimonial que otra cosa en los tiempos que corren) en ese castro del que tanto había oido hablar y conocer a esta persona que tan amablemente nos explicó este yacimiento. Nos quedan pendientes las visitas al resto de castros vettones, aunque yo ya visité hace unos años el de Ulaca, y practicar lo que hoy en día se viene conociendo, quizás pedantemente, como arqueoturismo, aunque bendita pedantería, pues todo lo que sea el crecimiento de dicha actividad de ocio, va a traer un mayor cuidado de estos yacimiento por parte de las instituciones pertinentes, o al menos eso se puede esperar en un principio.
Un saludo y hasta la próxima.
P.D. Ahí van unos links bastante interesantes:
http://www.fotoaleph.com/Exposiciones/Verracos/Verracos-index1.html#Verracos
http://www.castrosyverracos.com/
Objetos de la Exposición Celtas y Vettones de 2001:
http://www.coloredhome.com/celtas/celtas.htm